En todos los años que llevo impulsando la creatividad en diferentes equipos he descubierto que la clave está en respetar “el período de incubación”, tal y como lo concibe Mihaly Csikszentmihalyi.
Es esa fase en la que estás trabajando en un proyecto y las ideas se agitan bajo el umbral de la consciencia. Tiene un punto de misterio, pero reducido a su mínima expresión no es más que jugar con la asociación y el azar.
Por eso me he obsesionado con reproducir en los equipos lo mismo que sucede en esos momentos cumbre, estadísticamente hablando, en los que la incubación termina con un “Eureka”: ducharnos, conducir, hacer deporte y dormirnos o despertarnos.
Comparto aquí mis diez trucos para ayudar a los equipos a mostrar su lado más creativo:
Soy un convencido de que las actividades creativas que afectan a un grupo multiplican su alcance si trabajamos en formato presencial. He liderado sesiones creativas en multitud de formatos y, a pesar de que soy un defensor a muerte del teletrabajo, considero que la presencialidad aporta mucho valor en sesiones creativas.
El análisis previo a la sesión de creatividad es imprescindible. Entender bien el reto y formularlo correctamente es un trabajo duro, no podemos engañarnos y abandonarnos en la improvisación.
Mezcla perfiles, incorpora voces diferentes, observa el reto desde otras perspectivas. Las personas suelen estar abiertas a ayudar, eso les permite sentirse útiles. Aprovecha la oportunidad de pedir favores a otros y haz lo mismo cuando te lo pidan a ti.
Crea un espacio seguro en el que cualquiera pueda retar asunciones. Si los jefes no están preparados para que eso suceda, sácalos de la sala.
No puedes esperar el mismo resultado trabajando en una sala deprimente que trabajando en un lugar inspirador. Para pensar a lo grande debes permitir que las personas se sientan iluminadas.
Pensar visualmente permite que los equipos se puedan alinear más facilmente. No es sólo un facilitador para “creer” en lo que se está viendo, sino para “crear” algo que todavía permanece en el país de lo intangible.
Edward de Bono se inventó eso de “los sombreros” para separar las fases del pensamiento. A partir de ahí, la mayoría de metodologías creativas respetan esa regla de distinguir el modo en el que las personas de una sala se enfrentan a los retos. Si estamos con el sombrero creativo no podemos entrar en modo análisis, y viceversa.
Permite que las personas desconecten, que den paseos, que vayan a comer a un sitio interesante o que hagan deporte juntas. La divagación permite conexiones neuronales que desatascan el proceso de búsqueda de soluciones.
No caigas en la trampa de emborracharte con tu idea. Las ideas son siempre hipótesis que habrá que validar con el usuario final, no te emociones prematuramente, aprende a encajar los golpes.
Si logras convertir la dinámica de trabajo con tu equipo en algo divertido, el flow llegará. La camaradería contribuye a incorporar lógicas de juego, lo que ayuda a ir más allá.
Y estos son mis 10 trucos. Podrían ser 11 o 9, pero desde Moisés sabemos que 10 es un número redondo :)
Un artículo para "amigos del content y sus teams" de Rafa Vivas, Director Creativo en XPLANE Spain & LATAM.
Si te ha gustado este artículo de Rafa, te invitamos a leer su anterior entrega "Cómo cultivar una cultura de creatividad en los equipos".